Hola a
todo mundo. Recuerdan que les dije que me retiraba (en mi blog), hablaba
enserio. Estoy intentando volver a hacerlo, pero me retire por tantos meses que
aunque es horrible, ya no tengo idea de cómo escribir, para la imaginación y
creación de historias sigo activa pero para la hora de escribirlas, me trabo.
Voy a volver a leer y escribir mis viejos capítulos y a releer las historias
que me gustaron y me hicieron unirme a la lectura. Estoy tratando de volver a
escribir pero todo eso me llevara tiempo, quizás mucho, no lo sé. Creo que si
vuelvo, seria hasta que inicie el 2014.
No es
por ser supersticiosa, pero me da cierta extrañeza que todo el 2013 haya sido
malísimo para mí. No soy tan supersticiosa en realidad, pero me da cierta
ironía y risa (ahora que lo pienso) que solo cuando se acabe el año 2013
volverá mi escritura.
Como
sea, espero que para el 2014 ya pueda estar aquí de vuelta.
Como
dice arriba, hay un nuevo capítulo de mi historia Vampiros RB. Es verdad, hace
un tiempo estuve intentando volver a escribir y falle (tristemente). No es que
el capítulo este mal, ni errores ortográficos ni mala descripción ni nada. Pero
siento que no me gusta como puse las cosas, sigue siendo mi trama e idea de la historia
justo como la quiera, pero la forma en la que escribí no me convence, me dejo
insatisfecha. Como si no fuera el capítulo que yo quería, al menos no como me
gustaría que hubiera quedado, así que mejor me concentro en inspirarme sobre
como escribía antes y luego de que vea mis antiguas historias, y las de otros
que también me gustaban, pues veré como me quedan los nuevos escritos.
No estoy
del todo convencida de este capítulo, pero me costó esfuerzo así que decidí
publicarlo de todos modos.
Pues
aquí esta, denme su opinión, también quisiera saber que opinan del cap porque
no estoy muy segura de mi escritura en él.
Tengo
dudas, ¿lo escribí raro?, ¿no les gusta como escribí los párrafos?,
ánimos de aliento que no lo hice tan mala, o una aclaración de lo que no está
bien me podría ayudar a saber como escribir.
Aquí dejo el resumen (sinopsis), pd, hay un mini prologo del tamaño de una hoja word antes de que inicie el capitulo.
NUEVO RESUMEN/SINOPSIS
Los vampiros siempre han permaneció ocultos de los ojos humanos, pretendiendo ser de la misma raza o solo ignorándolos.
Los vampiros problema existen en todos lados, y de eso solo resultaba algo
“Matar humanos, Matado por cazadores”
Pero algunos vampiros causan otro tipo de problemas…
Existen dos familias increíblemente poderosas, que odian a muerte a la contraria, Los Darkur y Los Licandro, han estado sumergidos en una guerra desde más tiempo del que alguien pueda contar.
El Consejo de Vampiros, la ley en ese mundo, se hartó de esta pelea sin fin, según ellos infantil.
Tras un año de ignorar la orden de parar la guerra ambas familias al fin decidieron acatarla. No les agrado pero tuvieron que hacerlo, y también hacer algo más…
¡Intercambiar familiares!, lo más horrible (según ellos) que les hubieran pedido.
Jóvenes que no habían participado en la guerra debían ser intercambiados para “hacer amistad”
Dicha alianza estuvo por romperse cuando el primer hijo del líder Darkur pasó un año con los Licandro, pero al final esa alianza continuó, y ahora cierta chica debía hacer sus maletas, tal como alguna vez lo hizo su hermano.
Pero esta chica tenía ciertos planes, que seguramente no le agradarían a ningún adulto de su familia o la otra.
~ Supongo que los Licandro son el frio y oscuro Negro y nosotros los Darkur el llameante y vivo Rojo ~T D
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CAPITULO:
Vampiros Red Black Capítulo 01
DESTRUCCIÓN DE LA
FELICIDAD
>> El destino algunas veces es extraño, puede voltearte la vida
del lado equivocado <<
Mi nombre es Tanalia
Darkur y pertenezco al secreto mundo de los vampiros. Nací vampiresa, como la
segunda hija de la línea heredera al liderazgo de mi gran clan. Somos de los
pocos que respetan la vida de los humanos, una razón por la que no estamos en la
mira de los cazadores, pero hay una razón por la que los Darkurs son
considerados un problema. Mi familia…tiene
una Guerra a muerte con otra, Los Licandro. No sé cuándo empezó esta guerra, que
lleva una eternidad. Los jóvenes no conocemos la razón por la cual inicio, ni
quieren decirnos.
Pero al fin y al
cabo fuimos demasiado problema. El Consejo
de Vampiros, un grupo de sabios respetado, se hartó de nuestras peleas a
muerte con los Licandro. Ambas familias son muy respetas y poderosas, pero la
guerra entre nosotros ha durado demasiado.
Y ellos decidieron
que se debía acabar.
Después de milenios
peleando, ahora tenemos Paz…a fuerzas.
Ningún lado estuvo de acuerdo, y menos con la otra parte del trato.
Intercambiar familiares…
No tengo la menor
idea de cómo pudieron obligarlos, pero un año después de ignorar las ordenes de
Consejo ambas familias aceptaron el pacto.
Mi hermano mayor
Marcus, el primer hijo de mi padre, fue enviado a la casa de los Licandro donde
vive el líder del clan.
Después de un largo
año ahí volvió hace seis meses.
Mi padre estaba
furioso, mi hermano no hablo de nada. Pero sé que ocurrió algo muy malo. El
pacto «casi» se rompió…
Pero después de
todo, ¡mírenme!, aquí estoy, preparándome para para arruinar mi vida. En unas
horas más seré la siguiente Darkur en vivir entre Licandros.
Oficialmente…es la Destrucción de mi Felicidad.
…
Tanalia se hallaba en su casa esperando su fin, o lo que
ella consideraba su fin. Se tenía que mudar con los enemigos de su familia.
Más bien estaba nerviosa, preparándose mentalmente para el
“campo de batalla”. Todas las cosas que le habían dicho la habían puesto
nerviosa.
Su padre apareció en la sala en ese momento. Ilian Darkur,
el vampiro que lideraba a todos los Darkur. Era alto, de un tono de piel blanca
bronceada, con el cabello café oscuro y ojos rojizos oscuros, como si imitaran
el fuego. Su apariencia era la de un hombre de 30 años, pero era un vampiro y
no lo verían envejecer más.
Estaba serio mirando a su hija, demostrando cuanto le gustaba dejar que su única hija mujer
vivera con los Licandro. La sola idea lo hacía arder de la rabia, pero era algo
que no se podía evitar. Aunque el cielo sabia cuanto el quería hacerlo.
— Tanalia, ¿recuerdas todo lo que te dije de los Licandro?
— le pregunto serio. Que difícil era dejarla en manos de sus enemigos.
Ella solo asintió.
Su padre ya le había dicho muchas cosas sobre los
Licandro, cualquier información que le sirviera para estar preparada con lo que
encontraría.
Normalmente no era tan serio. Se notaba cuando era el
“Ilian Darkur que todos conocían”, y el líder del clan a cargo de la guerra. Había una inmensa diferencia.
Tanalia sonrió, recordando al verdadero, no tan serio, Ilian Darkur.
— ¿Creí que estabas molesta porque vas a vivir con…los
Licandro? — le pregunto al verla sonreír, y haciendo una mueca al nombrar a sus
enemigos.
Entonces ella sonrió más por la expresión de su padre al
nombrarlos. El Ilian Darkur real no podía desaparecer mucho de ahí.
— Claro que estoy de malas, pero ya me las arreglare — le
contesto.
Su padre suspiro. Su hija era muy fuerte, siempre lo había
sido.
— Aun puedo hacer algo para que no vayas — le sugirió,
volviendo a ser el padre sobreprotector que en realidad era.
— No, ya te dije que iré, no te preocupes — le volvió a
decir lo mismo que ya habían discutido antes. Si bien a Tanalia no le hacía
gracia ir con los Licandro, era lo bastante madura para aceptarlo sin causar
problemas. Ella sabía que lo que su padre había sugerido causaría muchos, por
eso la respuesta era No.
Su padre la miro derrotado, al fin rindiéndose a la
realidad.
— Tanalia, ¿Cuándo te vas? — le pregunto un muchacho mayor
que ella, el cual acababa de entrar en la habitación junto a una mujer de largo
cabello. Era alto, de piel blanca, con el cabello negro azulado y ojos iguales
a los de su padre Ilian Darkur, pero aún más oscuros.
Era Marcus, el hermano mayor de Tanalia.
— Dentro de unas horas más, Marcus — le respondió sin
mucho ánimo. No era para menos, este no era un día feliz, para ningún Darkur.
— Entonces acompáñame mientras llega la hora de que te
vayas — le propuso, siempre con ese ánimo triste que lo rodeaba.
Desde que Marcus se había ido y regresado habían cambiado
algunas cosas. Él siempre estaba serio y desanimado y la otra cosa, parecía
haber un odio entre el y su padre, el cual había dejado de ser reciproco
después de un tiempo, y era solo mandado por Marcus.
Las cosas cambiaron mucho cuando el regreso. ¿O lo regresaron?
Tanalia se paró para tomar la mano que su hermano le
ofrecía y ambos se fueron por la salida. Mientras su padre observaba a su hijo
mayor con tristeza, y sufrimiento.
— Ilian, se lo que piensas, pero Marcus te perdonara — le
dijo la mujer de inusual cabello anaranjado a su lado tratando de consolarlo. Su
esposa, Sahara de Darkur.
— No, yo sé que no — negó — solo basta mirarlo, me odia —
agrego con un profundo dolor.
— Lo que paso, fue demasiado para Marcus, pero dale
tiempo, eres su padre, ya te perdonara — le aseguro ella.
— Sahara, Marcus jamás me perdonara, yo lo hice porque no
puedo estar molesto con mi hijo — le conto — pero tiempo después de llegar aquí
me di cuenta, que lo suyo no era enojo, sino odio y rencor hacia mí — agrego
sonando muy triste y arrepentido. Lo peor para un padre, en especial para él,
era el odio de su hijo.
— Es que no debiste Ilian, esta guerra siempre le causado
dolor a las dos familias, pero debiste entender que estabas cruzando el limite
cuando lo hiciste — lo reprendió negando con la cabeza.
— Tampoco fue un angelito, Sahara! — replico levantando la
voz.
También ella levanto la voz exasperada — Si, Ilian, la guerra es importante para los Darkur,
¡pero él es tu hijo! — le recordó y la culpa golpe tan fuerte al líder Darkur
que bajo la mirada.
— Lo sé —
contesto con la voz contenida — y no sabes lo que daría por volver el tiempo
atrás, para que Marcus jamás me mirara así — soltó con tristeza y
arrepentimiento. Lo que daría el por volver las cosas atrás, cuando su hijo aun lo quería.
…
El lugar favorito de Marcus desde hace seis meses era un
árbol no muy lejano a la casa de sus padres. Era un árbol de tronco grueso y
rodeado únicamente por el pasto verde y en realidad se hallaba a varias decenas
de metros de la casa, pero aún era visible. Marcus pasaba horas ahí, triste,
pensativo, y suspirando. Casi, extrañando
algo.
Ahí es donde Tanalia y su hermano mayor pasaban sus
últimos momentos juntos, mientras ella aun no tenía que irse.
Marcus la rodeaba por detrás con los brazos abrazándola
con cariño.
— Marcus,… ¿Por qué extrañas ese lugar? — le pregunto
Tanalia por milésima vez desde que había regresado.
— Tanalia… — la
regañó — no me preguntes más eso ni nada que tenga que ver.
Como siempre, Marcus no le había dado respuestas.
— Te extrañare, hermanito — le dijo con un tono de voz
triste.
Marcus se relajó y sonrió levemente.
— Yo también — y sí que la extrañaría. Ella era su
sustento para no caerse en el mar de la depresión.
La abrazo más, sin querer despegarse de ella alguna vez en
la vida. Antes ya lo había hecho, pero ahora sería más difícil de afrontar.
— Tanalia, ya es la hora — le hablo la mujer que acaba de
llegar, Sahara de Darkur.
Ambos la miraron desanímanos, no era una noticia que les
diera felicidad.
Tanalia se paró seguida de su hermano y fue por sus cosas.
…
Reunidos más tarde en la entrada todos los Darkur
demostraban cuanto querían que Tanalia se marchara. Nada. Aun así trataban de
sonreír para ella, para darle ánimos y para no causar problemas.
Su padre no se molestaba en sonreír, el adoraba a su hija
y tenía que dejarla ir al matadero.
Tanalia también estaba un poco sentimental pero ella era
fuerte y lo demostraba.
— Tanalia, recuerda todo lo que te dije — le susurro
mientras la abrazaba. El no confiaba en los Licandro, sabía que podían ser muy
traidores cuando querían.
— Adiós papa — se despidió Tanalia sonriendo un poco. Su
papa, con todo y sus mil defectos, lo quería.
De Marcus Tanalia también recibió un fuerte abrazo, y un “Lo siento” lamentado susurrado en su
hombro.
Tanalia ya sabía a qué se refería. Marcus podía
acompañarla si quería, ya que el máximo de chicos intercambiados por vez era
diez. Pero sea lo que sea que estaba en aquella mansión, había lastimado mucho
a su hermano, y esa era la razón por la que Tanalia iba a ir. No importaba como,
ella sabría que había destrozado a su hermano, y sin importar a quien le
pesara, lo arreglaría.
Cuando Tanalia ya no estaba siendo rodeada por los brazos
de su hermano y aún estaba metida en sus pensamientos unos fuertes brazos la
rodearon con mucho más ánimo que los anteriores.
Tanalia sonrió cuando noto quien era. Frente a ella estaba
un atractivo chico un poco mayor que ella. De cabello muy blanco, plateado, expresión alegre y piel tan blanca. Desentonaba
con los demás, de cabellos oscuros y piel bronceada, pero era también un
Darkur, y el divertido primo favorito de Tanalia.
Lyon.
— Adiós mi primita favorita, te voy a extrañar — se despido soltándola. Él no se veía
deprimido, porque él sabía algo que los
demás no.
Tanalia sonrió, mirando a una de las cosas que más iba a
extrañar.
— Yo también, mi pervertido favorito, luego te aviso si
veo chicas lindas allá — le comento sonriendo. La palabra exacta de definía a
Lyon era mujeriego. Aunque también podía quedarle Incorregible, como a todos
los Darkur en realidad.
— Pero me avisas — le siguió la corriente.
— No te preocupes, estará en mi lista de prioridades — le
comento bromeando, aunque ambos sabían que ella si le iba a avisar si había
chicas lindas.
De pronto Lyon se puso serio — sabes que te voy a extrañar
¿verdad? — ya no estaban bromeando.
— Sí, yo también Lyon — también a ella la tristeza le
había llegado — puedes visitarme si quieres — le sugirió, aunque sabía que no
sería lo mismo.
— Claro que lo hare, de mí no te escapas — volvió a
bromear. Ellos siempre se llevaban bien, si no hubieran sido primos, hubieran
sido amigos.
— Ya Lyon, quítate, sigo yo de despedirme — le dijo un
atractivo chico castaño seguido de empujarlo para quedar frente a Tanalia. Ella
sonrió.
— Cuanto fastidias Arcus, Tanalia aún no se ha ido — se
quejó Lyon.
— La estabas acaparando — le replico Arcus y luego miro a
Tanalia extendiendo los brazos — ¿un abrazo? — le pregunto sonriendo.
— Claro que si — le respondió abrazándolo.
— Te voy a extrañar
— le escucho decir a su amigo mientras la abrazaba.
Alguien carraspeo y los dos se separaron.
— Arcus, creo que ya sobrepasaste el tiempo que dejo que
un hombre que no es de la familia este cercas de mi hija — se quejó Ilian
Darkur con los brazos cruzados sobre su pecho.
Tanalia casi se rio, su padre no cambiaba. Ni porque ya se iba a ir.
Por otro lado Arcus hizo una mueca, aquí estaba su
“Obstáculo” de nuevo.
— Solo me estaba despidiendo — se excusó, supuestamente, porque había sonado a queja.
— Solo ignóralo Arcus — le dijo Tanalia ya menos alegre
por el comportamiento de su papa.
— ¿Solo ignóralo? — Repitió indignado — Tanalia…
Su hija lo ignoro.
— Ya papa, déjame en paz, conoces desde siempre a Arcus y
el solo se estaba despidiendo — se quejó esta vez molesta de verdad. Ya se
había mencionado antes que el poderoso líder de los Darkur tenía Defectos.
— No me gusta que los hombres estén cerca de ti — se quejó
como un niño pequeño.
— Pues te aguantas porque estaré rodeada de muchos en la
nueva ciudad — le replico.
— Por eso es peor, nuestro trato casi se acaba — replico
el, desesperado e infantil.
— Lo sé — fue todo lo que dijo Tanalia, ya sin mal humor.
Ilian Darkur y su hija tenían un trato desde hace muchos
años. Se trataba de un premio (soborno) que él le había ofrecido. Consistía en
que Tanalia no tendría novios hasta los dieciséis años y esa fecha estaba
pronto por expirar. Y eso era algo que al sobreprotector y celoso de su
padre, no le hacia ninguna gracia.
— Debí echar a Lyon aunque casi nos traiciono — murmuro
molesto.
— ¡Hey, yo no hice nada! — se quejó el acusado.
— Si, Lyon era lo que esos
se merecían — dijo ignorando la queja de su sobrino.
Tanalia negó con la cabeza, su padre, incorregible. Ni
siquiera quería recordar cuando Lyon casi
los “traiciono”, Ilian Darkur no tenía remedio.
— Pero no, ese bobo consejo pidió a mi Tanalia — ahora peleaba con el mismo. Tanalia noto que su padre
ya se había metido en su mundo.
— Papa, ya, Lyon no hizo nada y no tiene la culpa — lo
regaño — es tuya por no hacer un trato mejor — le dijo y entonces se rio.
Su papa la miro dolido porque se burló de él.
— Tanalia.
— Ya, está bien — se calmó aun sonriendo — pero sabes que
tienes la culpa ¿no? — agrego conteniendo la risa.
Ilian Darkur hizo una mueca pero no corrigió a su hija.
— Ta-na-li-aa! — grito
una chica que corría hacia ella como una niña pequeña que no quería que se
llevaran su objeto favorito. Apenas llego la abrazo y no se le despego.
Era una chica rubia y de piel blanca, que tendría unos 15
años.
— ¿Por qué te llevan a ti? — replico haciendo pucheros —
que se lleven a Lyon, de todos modos el tío Ilian dice que los Licandro le caen
mal — agrego descarada.
Tanalia sonrió negando con la cabeza, si no era uno era
otro. Su familia iba a hacer que ella muriera de un ataque de risa antes de
llegar a los 21 años.
— Hey, tu hermano está aquí, Anaik — se quejó el aludido
con una sonrisa, sin ninguna molestia por lo que había dicho su hermana. Estaba
seguro que si se iba Anaik haría un drama igual al que había hecho Tanalia
cuando Marcus se tuvo que ir.
La rubiecita se encogió de hombros sin culpa.
— Es verdad, al tío no le caen bien.
— Ya Anaik, ambas sabemos que solo te estabas burlando, me
extrañaras pero el drama te lo has inventado — le dijo Tanalia, la rubia no
mostro señales de contradecir.
— Suerte — dijo y la abrazo rápido. Esa si era la reacción
real.
— Bueno, creo que ya va siendo hora de que me vaya ¿no? —
comento Tanalia y miro a su padre. Todos se entristecieron al oírla.
— Si, supongo — contesto Ilian Darkur de mala gana.
Sahara de Darkur llego entonces.
— Tanalia, ya es hora de irse — le hablo a su hija y al
decirlo se entristeció.
— Ya se.
Su madre se acercó y la abrazo.
— Cuídate mucho
— le susurró al oído con cariño — a lo mejor te consigue un lindo novio allá —
le sugirió soltándola.
A dos personas no les gusto el comentario.
— ¡Claro que no! — dijeron a la vez de malas Ilian y
Marcus Darkur.
Tanalia se rio, por ver la típica reacción de su padre, y
aún más por la de “su Casi Copia”, como Tanalia llamaba a su hermano cuando se
portaba tan celoso como su creador. La diferencia estaba en que Marcus siempre
se ablandaba y dejaba que Tanalia tuviera lo que ella quería, incluyendo
chicos. Por eso su hermano mayor solo era su Casi copia y no pasaba de ahí.
— Silencio, Tanalia tiene derecho a salir con muchachos —
los reprendió Sahara ignorando su opinión — que te vaya bien, mi hija — dijo
endulzando su voz pasando a mirar a Tanalia.
— Como le va a ir bien si debe vivir con los Licandro —
replico Ilian Darkur.
— Cállate Ilian — lo silencio su esposa con la voz fría y
molesta, la determinación del Darkur ahí murió.
Tanalia desde donde estaba negaba con la cabeza tratando
de no reír. Su familia, siempre igual.
Y de repente entristeció, Los iba a extrañar. Ella
los quería, tan locos como eran.
Suspiro, ya era hora de irse.
— Los extrañare a todos — se despidió sincera.
Todos los Darkur al fin notaron que eran sus últimos
momentos con Tanalia porque se pusieron serios, ellos la iban a extrañar aún más.
— Cuídate mucho hija — le dijo su madre, triste porque se
iba.
— Nos llamas seguido, ¿está bien? — le dijo su padre, ella
asintió.
— Claro papa.
— Marcus, te achare de menos — miro triste a su hermano,
le era muy difícil dejarlo — Cuidas a mi enano — le pidió más tranquila.
Marcus asintió.
Su padre la abrazo otra vez, casi incapaz de dejarla ir.
Pero aun así, dejo que su hija fuera al mismo destino que había tenido su hijo mayor.
Tanalia se despidió con la mano mientras se alejaba de
todos, para no verlos en mucho tiempo más.
…
La casa principal Licandro era más de lo que esperaba, y
eso era mucho decir ya que realmente había esperado mucho. Como su padre le
había dicho vivían con mucho lujo, pero eso era algo que se había quedado corto
con la descripción que merecía esta mansión.
Se hallaba frente a la reja de la mansión Liceo,
actualmente ocupada según su padre solo por el líder de los Licandro, unos
pocos habitantes y los Licandro jóvenes que nunca pisaron la guerra, igual que
ella. Esta “casa” si se le podía llamar así era colosal. Era blanca o de un
gris muy claro mejor dicho, tenía un jardín delantero y apostaba que uno
trasero también, en realidad parecía que la casa estaba rodeada en todas
direcciones por él. Había muchos árboles, casi un mini bosque, no había flores
en realidad pero a esta casa todo parecía quedarle bien. De las dos familias
enemigas como ya le habían dicho, los Licandro eran los Elegantes.
Si, ahora Tanalia podía afirmar que sí.
¿Qué le esperaba adentro?
¿Qué encontraría ahí?
Los Licandro siempre le resultaron un enigma poco
atrayente pero ahora, quisiera o no, debía descubrirlo.
Aunque no era si quería o no, tenía que. Tenía un deber
con sus Darkur, y no precisamente con
los adultos.
Sus botas negras resonaron levemente mientras caminaba por
el pequeño camino empedrado que dividía el jardín en dos. Directo a su castigo o perdición.
Pronto estuvo enfrente de la enorme puerta doble de color
marrón, y siendo sincera, había retrasado lo más que pudo el acontecimiento.
Como toda Darkur se mostró imperturbable mientras abría
lentamente una de las puertas.
Sorpresa fue todo lo que hayo.
No sabía ni porque, pero ahí estaba, Sorpresa. Eso era lo que se esperaba hallar y aun así había sentido
sorpresa.
Jóvenes Licandro, tan recelos de una Darkur, con un
miembro de su familia lo estaría de un Licandro.
Se notaba que la esperaban, el cuarto estaba oscuro pero
ese no era problema, estaban demostrando que no estaban de humor. Si su familia
hubiera podido, también hubieran recibido así al Licandro que llevaba unos dos
meses viviendo entre los Darkur. En realidad, Tanalia había llegado algo tarde, por así decirlo.
— ¿Tanalia Darkur?, debo suponer — le pregunto el único
adulto presente. Un hombre tan alto como su padre, tan “joven” como su padre,
aparentemente, tan fuerte como su padre, pero de una piel inmensamente blanca,
y de un cabello plateado y ojos negros. No había dudas, Leo Licandro, el líder
actual de los Licandro.
— Si — dijo y no se molestó en decir nada más, solo siguió
mirando a los demás Licandro.
Si la mirada matara,
pensó sin poder contener una sonrisa mental. Esto iba a ser “divertido”.
Tanalia miro a sus nuevos compañeros de casa uno por uno, entonces
se fijó en el más alejado de todos, escondido en una esquina, mirándola con más
desconfianza que cualquiera de los demás. Era alto, de cabello plateado tan claro
como el del líder Licandro y ojos que no le quitaban la mirada.
Solo con mirarlo lo supo.
Lo sabía, pero no le importaba.
Sus ojos estaban posados sobre el futuro líder de los
Licandro y parecía que el destino ya estaba marcado.
Este fue el día que Conocí a los Licandro…
Y Este fue el día
que conocí a Eitan Licandro.
FIN DEL CAPITULO 01
Capítulo escrito por Lizbeth Guerra Luna
– Destrucción de La Felicidad –
Pues
gracias por leerlo, a la mejor los veo en el 2014 y pues, les agradecería si
comentan lo que opinan del cap, ya saben, sobre mi petición de arriba y las
dudas que tengo sobre él.
Ah, una
cosa más, si tienen un libro que quisieran enviarle a un editorial online o si
quieren ayudar en una, pueden visitar Ediciones Lunaria, es una página para
escritores como yo, ósea, no profesionales (y que quisieran una oportunidad de
publicar su libro). Las solicitudes están abiertas tanto para enviar libros
como para unirse al equipo, diseñando los .pdf, o corrigiendo el texto, o en lo
que quisieran ayudar.
Adiós!
Firma: Lizbeth (guerra luna) [ósea yo, cristal
–rosenberg–]
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