sábado, 24 de diciembre de 2011

Amor Infantil, Amor Eterno

Especial de Noche Oscura, Luna del Norte
Alguna vez se preguntaron qué fue lo que paso con Laila, aquella rubia vampiresa que fue esposa de Leitan por cinco años, deje inconclusa su vida, enserio ella no tuvo un final feliz, absolutamente nada, se merecía serlo ¿no?, después de todo ella solo fue víctima de las circunstancias y ya.
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Laila se divorcio de Leitan justo cuando se cumplieron los cinco años de casados, se quedo en el castillo un tiempo después hasta que Ross despertó, había estado 5 meses en una mansión en el campo de sus padres, la verdad no quería oírlos a ellos y sus quejas por perder la oportunidad de ser reina. Pero como todo lo bueno acaba ella debía volver a su casa como era debido, al menos vería a su amor imposible Trover aunque la idea de que él se hubiera casado no le hacía mucha gracia.
Y asi esta Laila, sentada mirando por la ventana del carruaje viendo como se acercaba cada vez más la mansión donde la esperaban sus padres, definitivamente no quería oírlos quejarse, las relaciones esto, los títulos aquello, sin duda era una desgracia dejar de ser reina del Norte, pero eso a Laila le importaba poco, si extrañaría a todos, de eso no cavia duda, en especial los concejos de Leitan que se había convertido en una especie de hermano mayor, incluso el solo había estado con ella la primera noche de casados ya que sino el matrimonio se podía invalidar y nada más, además de que ella no lo amaba, ella aun recordaba a su amigo del alma Trover, el ser que más había querido y querría en todo el mundo.
Unos segundo mas y llego a su cruel destino, al fin el carruaje se paro en la puerta de entrada de la mansión, era el fin pensaba Laila, ¿lo era?
/ Para aclarar no era un carruaje normal como los antiguos este se movía con magia y podía hacerlo tan rápido como un auto asi que por eso algunos vampiros no usaban autos/.
 Descendió del carruaje con las mismas ganas que una condenada a muerte y cuando ya estaba a unos pasos de la puerta esta se abrió con fuerza de pronto y de ahí salió un hombre que apenas vio a Laila la abrazo, ella estaba más que confundida, por el extraño recibimiento de su padre pero no contaba con lo que el diría después.
 Como se me pudo ocurrir dejarte ir y entregarte a un hombre, en qué demonios pensaba alejando a mi princesa de aquí – dijo el hombre de cabello negro como si de verdad lo lamentara, Laila se sintió con vergüenza por el pequeño acto de sobreprotección paternal.
Si papa, yo también te quiero – dijo la rubia algo apeada por el comportamiento de su padre, nunca hubiera esperado que él era de esos, quizás el titulo de reina que tenia no lo había dejado pensar bien si realmente quería a su pequeña lejos de él.
¡Enserio!, papa también te quiere y te extraño – soltó el hombre con mucha alegría, para ser sincera a Laila le agradaba que su padre fuera tan amable con ella, ese cariño que demostraba le agradaba, pero la cosa estaba en el otro ser que le dio la vida, ese si sería un problema – que bueno que eres divorciada, asi ya ningún hombre se interesara en alejarte de papa.
Es curioso que hasta ahorita me entero que tenía un padre sobreprotector – pensó Laila algo sorprendida.
Nunca debí entregarte a ese malvado vampiro del Norte – dijo el padre de Laila al fin soltándola.
Se refiere a Leitan – pensó Laila nerviosa – papa porque no mejor pasamos – le dijo cambiando el tema.
Si claro, debes estar cansada, por cierto tienes una visita – comento el padre de la protagonista.
¿Una visita?¿quién? – interrogo ella mientras avanzaban a dentro de la mansión.
Llego hace tres meses – respondió su padre – ah mira, ahí está – señalo a alguien mal sentado en un sillón que daba la espalda a ellos, apenas y se notaban unas manos.
Hola tu – saludo la mujer y Laila puso cara de espanto.
Ross que rayos haces aquí – exclamo Laila sin poder creerlo.
Te visitaba pero no estabas cuando llegue y te espere un rato – se excuso la ex humana o bueno la vampiresa que no sabía que lo era para los que ya vieron Noche Oscura, Luna del Norte.
Ross porque estás aquí – dijo la rubia claramente alterada.
Ya te lo dije, pasaba por aquí y caí en cuenta de que tu mansión estaba cercas por lo que sabia y decidí venir a pasar un corto tiempo contigo pero aun no regresabas – se excuso la vampiresa de largo cabello negro – por cierto semejante padre posesivo el que tienes ahí atrás eh – se rio y el hombre frunció el seño – a por cierto escóndete de tu adorada madre, te quiera buscar otro marido como sea.
Por supuesto que no, mi Laili se quedara con papa para siempre – impuso el padre de Laila.
Te llaman Laili, si es lindo – dijo Ross ignorando la gravedad de todo – como sea, ven niña yo te ubicare en todo lo que estas ignorante sobre aquí – dijo y se paro, comenzó a caminar y Laila la siguió por el pasillos dejando a tras a el padre de la rubia vampiresa.
Primero, tu madre de verdad te quiere casar – dijo Ross con un tono cansado y enfatizando – segundo, tu padre te salvara de eso pero aun asi preocúpate, ya no te que enserio se arrepiente de haber dejado ir a su bien más preciado pero aun asi tu madre es maliciosa y se las ingenia bien – dijo y ambas recordaron a esa mujer tan malvada como sabían que era – tercero y más importante, Trover no está casado.
Eh!, a mí que me importa – soltó Laila fingiendo y Ross levanto una ceja, es que acaso lo sabía todo – bien si me importa mucho, como demonios te enteraste.
Eras muy obvia cuando tu y el llegaron cuando apenas tenias 14 años, te derretías por el – le confesó Ross.
Desde cuando lo notaste! – exclamo Laila.
Pues cuando caminábamos al castillos en tu llegada no dejabas de mirarlo de reojo, el te sonreía cuando lo notaba y tú te sonrojabas mucho claro que el ingenuo jamás lo notaba, debiste haber jugado muy bien tu papel de amiga fiel para que no notara todas las señales que despistadamente le dabas sin intención, pobre Trover, creo que a este paso nunca lo sabrá – se expreso Ross.
Y entonces porque estabas enojada con Leitan – la interrogo claramente confundida.
Yo no estaba enojada con el – se defendió Ross.
Ah no?! – exclamo Laila.
No estaba enojada con él, solo me dolía que se casara contigo – se explico Ross.
Ah – dijo Laila – metí la pata, para que se lo recordara – pensó con clara culpa.
Bueno Laila aquí te dejo – dijo Ross.
Que, como que aquí te dejo? – pregunto Laila realmente confundida.
Ves, ahí está el, salúdalo, no te interrumpiré – contesto Ross con una leve sonrisa de hermana mayor y se fue.
Laila miro por la ventana y lo vio, parado en el jardín estaba justo como lo recordaba, bueno había cambiado pero seguía siendo su Trover después de todo. A una rapidez que ni sabía que tenia se fue hasta la puerta para entrar al jardín interno y fue hasta el, claro que entre más se acercaba más lento iba, quería que la viera como la mujer que ahora era y no como la niña que siempre vio.
Trover!? – dijo Laila con una sonrisa al hombre que estaba de espaldas mirando el paisaje.
El hombre de cabello café se volteo y mostro una cara de asombro y alegría.
Laila – dijo Trover más que feliz – cuando volviste?!
Hoy, hace unos minutos – respondió ella con una sonrisa igual de grande.
No me dijeron nada, si lo hubieran hecho te habría ido a recibir, pero que paso con tu esposo, como pasaron cinco años y no viniste creí que seguirías con el – dijo Trover claramente sorprendido.
Me divorcie hace siete meses Trover, pero no quería enfrentar a mis padres y sus tonterías por perder la oportunidad de ser reina – explico Laila – pero me dejo sorprendida el recibimiento de hace un rato, mi papa es un enigma indescifrable.
A si, entre mas pasaba el tiempo más se arrepentía de haberte comprometido – dijo Trover muy divertido recordando las tonterías que decía y hacia el hombre molesto porque su pequeña no estaba – y yo enojado porque creía que se quedaría con el rey del norte – pensó avergonzado.
Y dime ¿qué has hecho? – pregunto la rubia de pronto.
Pues nada inusual, solo algunas cosas en mi trabajo, tuve algunas novias aunque nada serio – comento Trover a su amiga diagonal hermana pequeña que ya no era tan pequeña.
Sigues enamorado de esa mujer imposible de la que hablabas – pregunto Laila algo triste pero no por ella sino por él.
Mujer, antes me reía de esa afirmación pero ahora no puedo negar que es la correcta – pensó Trover – pues si Laila, aun sigo pensando en ella, no tengo remedio verdad, nunca me mirara y aun asi, sigo sin cambios de amor – contesto él con una sonrisa.
No es para sonreír Trover, tú deberías tener mejor suerte, te mereces ser feliz – lo conforto Laila.
No me mires con esos ojitos, hasta me dan ganas que esa mujer de mi edad imaginaria me correspondiera solo para que dejaras de mostrar esa triste carita, si supieras Laila, cual es mi secreto, hermanita – pensó Trover mirando a la mujer rubia en frente de él.
No te preocupes Trover seguro ya se fijara en ti, ya tienes mejor rango y dinero asi que no tienes excusas porque eres muy lindo – dijo Laila con toda la intención de animarlo.
Ah ya no me tortures mas – pensó Trover – ya se caso – dijo.
Que, lo siento – dijo Laila.
Si supieras de quien hablo te…morirías – pensó Trover con preocupación.
Esa como se atreve a traicionarte – se quejo Laila con el seño fruncido.
Creí que me escuchabas cuando hablaba – dijo Trover algo descontento y ella lo miro confusa – te dije que ella no sabe lo que siento, solo me cree un amigo.
A si – dijo Laila avergonzada – y esa como se atreve a rechazar a mi Trover, pues quien se cree, teniendo tanta suerte de que se fije en ella y todavía se da el gusto de rechazarlo, solo miren al pobrecito – pensó algo indignada.
Si Laila, la quiero pero jamás se lo diré – confeso Trover con todo su pesar.
Pobre de ti Trover, yo también sé lo que es no ser correspondida – confeso la rubia, podía desahogarse sin revelar el nombre de la causa ¿no?, además todos sus problemas se iban cuando Trover la consolaba.
A si?, y tu de donde, ah, tu ex esposo, Leitan ¿verdad? – dijo Trover, al principio de que la oyó se sorprendió pero luego vino el abatimiento.
No, no es el, solo tuve una primera vez con él para que mi matrimonio fuera valido pero nada mas – respondió Laila y Trover maquino la pregunta más obvia a deducir.
¿Entonces quien? – pregunto el alto hombre de cabello café claramente confundido.
No puedo decirlo, lo quise mucho tiempo desde antes de casarme y…..me dolía nunca ser correspondida – confeso Laila al fin, pero no confeso lo más importante, el nombre del poseedor de su corazón.
Trover sintió como una puñalada en el corazón, desde antes de casarme, ahorita no tenía tiempo para molestarse porque otro gano su amor, no, ahora no, ella había sufrido y él había estado tan enojado porque ella feliz de la vida se quería casar con el príncipe del norte por ambición que no noto las seguramente claras señales de su dolor, sufrió y el no la consoló, amo en silencio porque no tuvo a nadie al cual decirle, lloro y yo que hice, huir a mi hogar apenas fue la boda – se recrimino Trover mentalmente – po-porque no me lo dijiste?
No lo sé, en ese tiempo tu ya no eras conmigo como antes, no quería molestarte ni que te molestaras conmigo – se excuso ella algo triste – Te amo – pensó.
Y aquí venia la culpa de nuevo, otra vez eso tenía que ver con su idea errónea de que quería casarse con Leitan muy feliz de ser reina, Laila había sido criada asi pero el aun asi debió confiar en ella después de todo lo que la quería y aun asi, no confió, ni siquiera dudo que ella no viera las cosas asi y eso nos llevaba de nuevo al error de que tuvo que sufrir sola el amar a otro y casarse aun asi con Leitan, definitivamente quería auto mandarse a fusilar.
La adoraba pero no le creyo, la quería pero no confió, la extraño pero dudo de que ella igual, seguramente Laila extraño que el siempre la apoyara y la cuidara en esos cinco años, Trover era su sustento de eso el mismo se había encargado porque siempre había querido a Laila, su hermanita, pequeña, risueña, adorable, frágil, caprichosa y algo ególatra pero al fin y al cabo, ella justa y perfectamente como él la quería tener.
Laila lo siento, hubiera querido consolarte – se disculpo el sin poder contener mas ese sentimiento que lo mataba, la conocía desde que tenía uso de razón.
Cuando era un chico que apenas le enseñaban a ser guerrero, un niño todavía y la vio, un día que decidieron que el seria su acompañante mientras la cuidaba, Laila era caprichosa y le molestaba estar rodeada de gente adulta mientras jugaba, si Laila no quería la compañía adulta y ellos sabían de antemano que lograría su cometido la pequeñita rubia, asi que la única solución fue usar a Trover, un niño que a pesar del poco entrenamiento que tenia demostraba que sería un prodigio completo, desde entonces.
Cuando Trover no entrenaba cuidaba a Laila mientras jugaba con ella y de ahí vino el cariño, muy a pesar de lo que cualquiera hubiera creído por cómo era la niña, a Laila le agrado desde que lo vio, los adultos no podían ni creerlo, jugaba y se divertía con un niño de menor grado social, Laila había sido educada para poner eso por encima de todo y esto era algo muy extraño. Trover recordaba bien cuando la conoció, dijo – ¿Laili verdad? – obviamente recordaba la advertencia de que la niña adoraba ese apodo cualquiera que no la llamara asi estaba en problemas, la chica no supo que responder, solo se quedo mirando al niño que tenía en frente y luego sacudió la cabeza y le dijo – laili es muy infantil, me gusta más Laila, y tu ¿cómo te llamas? – el respondió su nombre y desde ahí comenzó su amistad, Laila desde un principio lo trato bien, cosa rara en ella, era infantil, si, caprichosa, definitivamente, hermosa, sin duda, su hermanita para siempre, lo juraba.
No tienes que disculparte Trover, si me hiciste falta, no lo niego porque estaba muy acostumbrada a que me cuidaras pero, no te culpo ni nada, tampoco podías quedarte a consolarme y además, yo no quise decirlo, quizás me dolía demasiado no ser correspondida – le explico Laila.
A con un demonio! Sabes cómo demonios me siento porque un idiota no te corresponde! Ya lo hubiera ido a matar por idiota si pudiera! Tu papa en estos momentos no es ni sobreprotector ni posesivo, al menos no comparado conmigo, y quieres dejar de excusarme que la culpa me carcome!, si como si le fuera a decir eso – pensó Trover molesto y fastidiado – gracias Laila, pero sé cómo se siente y me alegra tenerte a ti para consolarme por eso se que debí apoyarte mas y…. – dijo y se pauso – como si le fuera a decir que creí que era una interesada y por eso nunca sospeche que no quería casarse con Leitan, claro y mañana lloverá dinero también como no – pensó – bueno yo, se que paso mucho tiempo pero quiero que sepas aun soy tu amigo y te quiero – dijo.
Gracias – le contesto ella.
Estaba, Ah ese estaba en estaba muy acostumbrada a que me cuidaras, que ya no, eso de estaba no me gusta en lo más mínimo, pobrecita, si yo hubiera querido hubiera vivido esos cinco años con ella pero me gano la desconfianza y me largue enojado por creerla muy interesada, eso tampoco ni de broma lo diré, que vieron cara de idiota, pues no, no estoy loco – pensó Trover – Laila mi pequeña Laila, tanto tiempo, tan linda como de costumbre, tan sonriente, pero increíblemente un poco más madura, quien lo diría, cinco años de matrimonio cambian mucho – pensó más calmado y al fin frunció el seño – ah y de nuevo esto!, si no hubiera sufrido seguiría igual de caprichosa, pues yo la prefiero miles de veces asi de caprichosa a saber que sufrió tanto – pensó enojado y hirviendo en rabia.
¿Trover estas bien? – pregunto claramente preocupada.
No, odio que hayas sufrido asi – contesto mostrando su descontento con su descripción de sus cinco años en el norte. ¿No?, desde cuando se había vuelto tan honesto, casi seis años sin ella sí que le habían afectado ya no fingía igual.
Laila lo miraba embobada, una cosa es que hubiera madurado y otra era que su amor también, seguía siendo un amor infantil total y completamente infantil, porque no podía evitarlo, cuando se trataba de Trover todo perdía sentido, ella podía solo mirarlo una vez, y asentiría como idiota todo el día a cada cosa que le digiera, solo bastaba una mirada de Trover para que se congelara, y a la vez su corazón latiera muy rápido tanto que creía que un poco mas y él lo escucharía.
Dime Laila, ¿quieres ir a un lugar conmigo? – pregunto el sacándola de sus pensamientos.
¿Un lugar? ¿Dónde? – pregunto ella curiosa.
Es un baile que darán hoy, quieres venir, si no te agrada que solo seamos dos puedes invitar a Ross – le dijo para animarla más.
Bien, la invitara – respondió muy animada.
Más tarde en otro lugar.
Porque rayos le dijiste eso Trover – dijo un hombre joven de cabello negro corto que estaba acostado en un sofá.
No me molestes – se quejo Trover sentándose en otro sillón.
Tu y yo sabemos bien que la mujer que amas, no es ni de tu edad, ni está casada, porque le mientes a tu hermanita querida – dijo el hombre de cabello negro recalcando las últimas dos palabras – vamos Trover, no es el ser en quien más confías – ironizo.
No te burles, sabes que a ella no se lo puedo decir, y sabes por qué, y asi te dices mi mejor amigo – se quejo Trover de nuevo.
No te enojes, es solo que estoy cansado de que le mientas a Laila para no herirla, a comienza a ser frustrante, te lo digo de una vez, te estás equivocando y mucho, tanto la amas que estas dispuesto a ocultarlo por siempre Trover incluso de tu misma hermanita – dijo otra vez recalcando hermanita – solo dilo.
No lo hare y ¿cómo que herirla? – respondió Trover ya cansado de lo mismo, hasta Ross se lo decía.
Bueno, no eres idiota para saber que Laila te ama ¿no? – soltó el extraño agarrando desprevenido a Trover.
Laila ¿amarme? – dijo totalmente sorprendido – No Seas Absurdo Len – y el se esforzó en contener su risa pero era demasiado para Trover, no podía evitarlo, esa niña caprichosa siempre lo vería como lo mismo, su fiel amigo su hermano y su protector.
Ah entonces si eres idiota verdad, la vez que me la presentaste lo note, ella se derretía por ti, pero que torpe eres Trover, y después cuando llegaste aquí diciéndome que se casaba te comprendí aun menos porque admitámoslo tú siempre vas a ………..
En la mansión de la familia de Laila.
Cuarto de Laila.
Ross? Crees que sea exagerado si me arreglo mucho para salir con Trover – pregunto la rubia algo insegura.
Claro que no – dijo y luego sonrió maliciosamente sin que Laila lo notara – bueno Trover, eso te pasa por reírte cuando te dije que ya era una mujer – pensó con malicia y burla.
¿Y qué vestido te pondrás tu Ross? – pregunto la rubiecita.
Ah ya lo elegí – respondió ella – bueno apúrate, ya conocí bien a Trover, y tiene tendencia a llegar de la nada, no le gusta esperar y normalmente se sobrepasa de puntual – dijo – cavernícola – pensó.
Trover no era mucho asi conmigo – dijo la rubia – quizás cambio un poco con el tiempo.
Claro cambio, si como no, en la ecuación Laila, igual Trover caballero, sin Laila el idiota que conocí, mucha coincidencia verdad – pensó con ironía.
Media hora más tarde Trover llego a la casa, toco el timbre y el mayordomo lo guio a la sala de estar aunque el ya la conocía bien, espero unos minutos y ni se espero lo que vio, Ross como de costumbre despampanante como la vampiresa imponente que era pero la sorpresa venia de otro lado, Laila si que creció en esos años de no verla y Trover lo vio claramente, pero decidió hacer un reconocimiento más amplio por eso la miro y re miro de arriba abajo, ni lo podía creer, la vio hermosa cuando lo saludo en el jardín pero ya vestida con ese azul marino vestido pegado al cuerpo sí que era otra cosa.
Apenas llegaron hasta el, fingió y las encamino a la puerta como si no le importara, la subió a su auto deportivo y llegaron al baile.
Muchos saludos, muchas miradas a Ross, y a Trover, y el baile siguió, Laila platicaba con unas nuevas amigas y otra viejas, Ross también estaba pero aburriéndose, las bobas amigas de Laila la fastidiaban un poco a sí que se intento ir pero.
Hola hermosa, Laila verdad – dijo un idiota de cabello azul, ella asintió.
¿Y tú eres? preciosa – pregunto su amigo pelirrojo.
Rossela – respondió sin muchas ganas, Laila sonrió aguantándose la risa, ya sabía lo que significaba eso, ese no tenía ni una oportunidad, y por echo simple, Ross le dijo que la llamara Rossela era muy obvio lo mucho que le desagradaba el vampiro.
Hermoso nombre – dijo el pelirrojo tratando de caerle mejor a la muy notoria molestia de Ross.
Quieren bailar con nosotros bellas damas – soltó y Ross negó con la cabeza pero antes de que Laila tuviera la oportunidad de responder apareció la salvación de ella, y digo salvación porque la muy estúpida sin ofender iba a decir que si, asi que la salvaron de sí misma.
Ah lo olvidaba, nos debemos ir, Sum debemos irnos, mis disculpas hermosas – interrumpió el pelirrojo, Ross ya sabía porque o mejor dicho lo sentía, sus sentidos eran buenos y captar las presencias se le daba bien.
Si, vamos, será en otra ocasión – dijo también el otro y ambos se fueron dejando a Laila confundida y a Ross sonriendo, y las dudas se aclararon apenas se dio media vuelta y vio el enojado rostro de Trover.
Apenas sales de un matrimonio por conveniencia y ya quieres entrar en otro, definitivamente no pensé mal, sigues siendo la misma, olvida mi disculpa Laila – soltó el con una gran rabia, pero más que eso reflejaba decepción y desilusión.
No Trover yo – se trato de disculpar pero él se fue ignorándola.
Oye idiota que pensabas aceptando la invitación del cretino, y segundo, porque rayos siempre la riegas en el peor momento – dijo Ross ya cansada de que la gente siempre fuera igual de torpe.
Pero solo iba a bailar con el – se excuso sin entender su error.
No que muy triste por ese amor imposible, al menos eso le dijiste a él y luego le sales con esto, que querías que pensara más que eras una mimada sin remedio – dijo Ross claramente enojada.
Y al fin lo entendió.
En otro lugar.
Esa niña mimada, ah nunca cambiara, en que pensaba creyéndole – se quejo Trover enojado.
Pues si no te satisface tu mocosa puedes venir a mi Trover lindo – dijo una voz femenina en tono sensual pero a Trover más que incitarlo lo hizo fruncir el seño.
Lárgate Samera, no necesito oír tus insinuaciones, al menos no hoy – le dijo Trover.
A vamos Trover, necesitas consuelo – dijo ella con la misma voz sensual.
A unos metros lejos una rubia buscaba algo desesperadamente, a él, quería disculparse y aclararle que no era lo que pensaba, quizás estaba en el balcón, eso fue lo que pensó pero se quedo muda con lo que hayo, Trover y una mujer de cabello purpura oscuro besándose muy apasionadamente. El se dio cuenta y volteo solo para sentirse el ser más miserable de este mundo, de todas las personas que podían atraparlo con esa tenía que ser justo Laila la que viera su lado que no era tan respetable, justo ella a quien siempre se lo oculto y seguro la pobre venia a disculparse y lo hayo asi, ella retrocedió un paso, eso sí que lo alarmo.
Lo siento – fue lo que los oídos de Trover oyeron salir de su boca – no quise….molestar, me voy – ah eso si que dolió, la forma en la que dijo molestar, era oficial, algo se había roto entre ella y él, y solo la vio alejarse.
Laila no tenía tiempo de pensar, solo corría y corría lejos de ahí porque ya no aguantaba las lagrimas, solo de recordar esa escena en la que lo besaba, cosa que ella nunca podría moría por dentro, la forma en que ella le sonreía victoriosa, porque Trover tal vez no pero la mujer si veía claramente el amor de ella por Trover, solo quería alejarse y llorar.
Después.
QUE HICISTE QUE!! – grito Ross claramente enojada a el hombre de cabello café en frente suyo, no hallaban a Laila y Ross le pidió a Trover que le contara todo.
Sé que está decepcionada de mí pero no creí que aun fuera tan infantil para desaparecerse por algo asi – dijo él y Ross ardió en rabia pero se obligo a calmarse.
Tu no entiendes nada verdad – dijo y el la miro confundido – cuanto más tiene que sufrir Laila para que lo comprendas eh Trover.
Comprender que, de que rayos hablas – se quejo a la defensiva sin comprender porque le reclamaba.
Que Laila te ama!! – grito y él se puso estático.
No, ella no me ama – replico él.
Hay Trover nadie es tan estúpido, todo mundo sabe excepto tu, muy a mi pesar que Laila está enamorada de ti, siempre lo estuvo, incluso cuando llego al país del Norte se le notaba muy fácil lo mucho que te quería, como es que no lo entiendes – le recrimino Ross ya a punto de estallar.
No Ross, ella no me ve asi – dijo el incrédulo.
Hay Trover, eres tan torpe que nunca te enteraste de que eras Correspondido desde hace años – le dijo ella más que enojada.
Ross yo la amo pero dudo que ella me quiera, es caprichosa y testaruda, pero hay una cosa que siempre voy a tener muy en claro la educaron para mirar hacia arriba y tratar de alcanzar el cielo, y pisotear el suelo apenas si por error voltease para abajo – le dijo pero esas palabras parecieron dolerle a él.
Trover as oído eso que dicen de si nunca lo dices nunca lo sabrá!!, ah solo tú puedes ser tan idiota!, juro que Laila escoge por la vista porque de no ser asi no te hubiera escogido a ti – se quejo Ross – y grábatelo, Laila Te Ama, tanto o más que tu a ella.
Mira Ross la buscare pero…..que te quede muy claro, yo no creo ni creeré que Laila me ama – dijo Trover muy serio, eso le dolía de verdad.
En otro lugar había una joven rubia harta de sufrir, estaba tan enojada consigo misma por llorar, con el por no amarla ni darse cuenta de que ella lo amaba, con el mundo porque nunca pudo ser feliz, siempre estuvo arrastrada a hacer cualquier cosa que beneficiara a su familia, y ya estaba harta, se seco las lagrimas y estuvo dispuesta a irse, estaba en el jardín afuera de la fiesta camino unos pasos y se dio cuenta de que el la observaba, aquel que menos quería hallarse, pero contra todo pronóstico incluso de ella misma, no se mostro avergonzada o arrepentida se mostro molesta.
Siempre te escondes en los jardines cuando huyes de algo – dijo él.
Lárgate Trover – dijo ella “calmada” pero se notaba su enojo.
Laila porque estas enojada, se que nunca me habías visto hacer eso pero aun asi, no lo comprendo, ¿Por qué te enojaste? – pregunto el sin entender nada.
Y ella ardió de rabia, es que no veía que ella ya era una mujer.
Es que acaso yo no me puedo enojar por eso – le reclamo olvidándose de todo.
¿Qué?, no te comprendo, porque te enojas – pregunto aun mas confundido.
Claro Trover, siempre es igual no, tu el que siempre hace cualquier cosa y yo la mocosa infantil que se calla lo que piensa – dijo ya harta de todo.
Callarte lo que piensas, as hecho eso conmigo? – pregunto incrédulo, creía que era el único con quien no hacia eso.
Claro que si, o que creías que realmente pensaba eso de ti, ¿no me hagas reír? – le reclamo ella a punto de que sus lagrimas salieran.
No te entiendo – dijo sin poder creerlo, Laila lo había engañado, ¿en qué?.
Claro verdad, yo soy una mocosa, por eso a mí que me va a molestar, o entristecer, yo no puedo sentir – dijo Laila mas alterada – claro yo no puedo amar.
Y eso hizo que Trover se sorprendiera aun sin entender pero se sorprendió mucho.
¿Amar?, de que hablas Laila, hablas asi pero no sé porque reclamas – dijo más que confundido.
Claro, siempre es igual – dijo cayendo al suelo de rodillas derrotada y sin dejar de llorar – ni siquiera soy digna de que en tu mente pase eso, ni siquiera lo sabes, o crees que pase.
Trover se acerco y se inclino para abrazarla.
Dime Laila, no se si no me dices – le suplico el ya mas conmocionado que ella misma, no le gustaba verla asi y ni siquiera sabía por qué.
Es que acaso no entiendes que yo también puedo amarte – dijo más que indignada y se separo de ella sorprendido – claro tu nunca te hubieras enterado si yo no te lo digo ¿verdad?, como podría amar un caballero rodeado de mujeres hermosas como esa total y completa zorra a una mocosa como yo, además de que ni siquiera puede creer que madure por equivocación, y verme hermosa ni se diga verdad, eso no pasaría ni en un millón de años, pues por mi puedes morirte con tus miles de mujeres hermosas porque yo ya estoy harta de llorar por ti y no quiero volver a verte jamás – le grito y luego se fue dejando a Trover solo que estaba más que sorprendido, ni se podía creer lo que había oído.
Entonces Ross llego al lugar donde estaba el caballero vampiro muy impresionado por semejante confesión que no se esperaba ni menos que había sufrido tanto por él y se lo escupió en la cara.
Ross y ahora que hago – dijo sin saber que decir ya, no podía pensar, Laila le dijo que no lo quería volver a ver jamás.
Como que, qué?, pues ir a confesarte, rogar perdón de rodillas y besarla – dijo y el la miro incrédulo – no tiene nada de complicado y si no quieres por miedo pues mejor piensa que ella se lo merece ¿no?
Tienes razón – accedió resignado.
Laila estaba más que triste, no podía evitarlo, había llorado los siguientes tres días en su cuarto, no estaba de humor para ver a nadie y no quería hacer nada, claro aparte de llorar. Ross quien sabe porque le había contado que habían mandado a una misión a Trover y que quizás por eso no había venido a hablar con ella, que le había llegado justo la mañana siguiente a esa noche, antes de ese baile hubiera maldecido al que envió esa misión, ahora, lo amaba. Según Ross le avisaría cuando el volviera pero no quería escuchar que él le digiera lo mucho que amaba a esa mujer que hasta se había casado, no tenía ganas. Quien sabe porque le entraron unas extrañas ganas de ir al jardín, quizás lo soledad de el, cambiar de ambiente porque ya hasta su cuarto la deprima.
Asi que ni se dio cuenta en qué momento llego.
¿Podemos hablar? – dijo una voz masculina.
Trover – contrario a lo que cualquiera hubiera dicho, se puso nerviosa no enojada. Se volteo para quedar frente a él – dime.
Quiero que hablemos de…….de nosotros – dijo el algo nervioso.
¿Nosotros? Esa palabra retumbo en la confundida cabeza de Laila.
Laila no es fácil para mí decir esto, yo había prometido no decirlo jamás y me había hecho a la idea y ahora te lo diré, no es fácil – dijo él y ella asintió – yo….eh bueno…yo, yo te amo.
Laila se mostro muy sorprendida, demasiado pero luego reacciono, el se refería a amor de hermanos.
Casi me pongo reír cuando te llamo hermanita porque no te veo asi – dijo y ella volvió a mostrar asombro – no es que nunca te haiga visto hermosa solo que nunca te lo dije, pero lo eres y mucho, mas ahora, pero también eras muy hermosa antes, Ross me obligo a venir a decírtelo, yo no quería porque bueno, me dijiste que no querías verme jamás, no vine antes porque tuve una misión, pero siempre te eh amado.
No, tú dijiste que amabas a una mujer de clase social que jamás se fijaría en ti, que solo te veía como amigo, pero yo espié, casualmente, solo casualmente, cuando tu le decías a una chica que estabas enamorado de otra que no te correspondía y te pregunto si era yo y te reíste y le dijiste que no – le dijo ella.
Y que esperabas que le digiera, si amo a esa niña caprichosa que si supiera a la mejor hasta se reiría de mí, no gracias – se quejo él.
Yo nunca me reiría de ti por nada, que acaso en tan mal concepto me tuviste siempre, yo no te hubiera dicho nada malo incluso si tu amor fuera un mujer mayor que tu o algo asi – dijo ella.
Ya veo, me vas a perdonar sí o no – pregunto él un tanto exasperado por la bendita espera.
Que!, no puedes darme una recesión o algo asi – dijo ella alterada.
No – contesto el – que ni crea que la voy a dejarme esperar tanto por esto – pensó.
Yo, eh yo, claro – respondió muy tímida.
El la atrajo asi el tomándola de la cintura con ambas manos y ella volteo la cara a un lado por lo sonrojada.
¿De verdad? – volvió a preguntar él.
Si – contesto muy sonrojada.
El sonrió y ella ni se lo espero, de pronto la beso en los labios, con sus labios que ella podía jurar que eran los más deliciosos del mundo, le correspondió el beso porque ni podía ni quería evitarlo, sin dudas, ser besada por él era lo mejor de este mundo.
Una media hora después.
Trover podemos parar, llevamos mucho asiendo esto – dijo con la voz agitada.
No, ni te puedo decir que espere mucho para hacer esto porque ni siquiera pensaba que iba a pasar, olvídalo – le contesto y siguió besándola, ella tampoco lo iba a objetar mucho, también había pensado lo mismo.
A lo lejos una mujer de largo cabello negro reía.
Le dije, págueme – dijo Ross estirando la mano derecha.
Bien – dijo el padre de Laila.
No que Trover y ella no quedarían juntos – se burlo Ross tanto del padre como de la madre de Laila.
Ni siquiera creí, nunca se me paso por la mente esto, pero Trover tiene dinero y buena posición, además es el vampiro más famoso de aquí por lo fuerte que es – dijo la madre de Laila que también era rubia.
Si, y si se casa con él, mi laili no se mudara lejos Trover vive en la ciudad – dijo el padre de Laila muy feliz.
Un rato más tarde Trover y Laila entraron a la sala, Laila avergonzada y Trover decidido, le iba a decir algo al padre de Laila pero ni lo dejo.
No digas nada, tienes mi bendición, cuida de mi laili – dijo el padre de Laila y se fue usando la puerta por la que los dos entraron.
Eh? – dijeron los dos.
Ross los saludo con la mano y supieron quien les aviso.
Ya no hubo mucho más que, Laila y Trover se iban a casar, Ross se marcho después de la boda, de hecho el mismo día, ni siquiera se espero, dijo que ya era bastante haberse quedado el mes en el que prepararon todo, aviso que desde un principio no tenía planeado quedarse ahí que solo había querido ir a unir a la parejita ya que Laila era soltera.
Y asi Laila también pudo ser feliz con el hombre que amo desde que era que era un niño muy lindo y se presento preguntando si ella era laili, toda nerviosa ella le dijo que quería que la llamaran Laila para parecer más grande ya que ese niño lo era y a ella le gustaba, lo mismo paso con Trover, a pesar de ser más pequeña al momento de verla la quiso, se le hacía muy linda con su piel blanca y su cabello rubio largo y ondulado. Quien lo diría verdad, nunca sabes lo que hay en la mente del otro hasta que lo escuchas de su propia boca.
Mi Amor Infantil – Laila
Mi Amor Eterno – Trover
Te amo es una palabra que siempre esperas escuchar pero ellos nunca se imaginaron que también la llegarían a escuchar, es curioso no, el destino siempre te sorprende.
Un día después.
Casa de Trover, corrijo, casa de Trover y su esposa Laila, corrijo, Mansión de Trover y Laila Druzer.
Recamara principal.
Sabes amor, siempre creí que….. – Trover comenzó a hablar pero no termino la frase.
Que – indago Laila.
Que nunca estaría asi contigo, durmiendo en la misma cama, hablando asi, haciendo lo que hicimos anoche – se explico Trover.
Yo tampoco, pero estoy muy feliz de que asi sea – le dijo Laila a su esposo.
Yo también, ¿estuviste asi de feliz por casarte con Leitan? – le pregunto curioso.
No está ni cerca, prefiero mis veces esta vez, y a este vampiro, me importa muy poco no ser reina – le contesto muy feliz.
Si, a mí también me agrada la idea de que no seas reina, no me gusta ni un poco que seas la esposa de otro, aunque si tienes que divorciarte de mí y casarte con un príncipe o rey, aun queda el adulterio como opción de salvación para Trover – dijo bromeando.
Trover! – Lo regaño – bueno estamos casados asi que seremos felices los tres.
¿Tres? – pregunto Trover confundido y ella no aguanto las ganas de reír.
Eso te pasa por no esperar al matrimonio – se burlo ella de nuevo.
¿Estas…. – dijo algo sorprendido.
Embarazada – ella termino su frase.
¿Por qué no me lo dijiste antes? – pregunto aun sorprendido.
Quise darte la sorpresa – respondió ella.
Pues es muy buena – dijo feliz y ella sonrió también feliz pero por su buena reacción.
Gracias – dijo ella con una sonrisa.
Te amo – dijo él.
Te amo – le correspondió ella, nunca se cansaría de escucharlo decir eso.
F I N


~ Amor Infantil, Amor Eterno ~

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