sábado, 24 de diciembre de 2011

Vampiros REDBLACK 01cap

CAPITULO 01 – DESTRUCCIÓN DE LA FELICIDAD

Todo esto empieza hoy…
Soy una vampiresa, mi nombre es Tanalia, yo nací en la familia Darkur, una familia de vampiros muy antigua y poderosa que es de las pocas que respetan a los humanos y no están en la lista de los cazadores, pero aun asi, somos algo problemáticos ya que…peleamos a muerte con los Licandro, otra familia de vampiros, yo no sé cuál es la razón pero la guerra lleva una eternidad. Yo soy la segunda heredera de mi familia después de Marcus mi hermano mayor el cual cambio mucho, verán, para este tiempo las familias ya no pelean pero no es porque ya no quieran hacerlo, el problema es simple, el consejo de vampiros se arto de nuestras peleas y nos obligo a hacer la paz a fuerzas, parte de ese trato era intercambiar miembros por un año para crear más amistad entre ambos lados y mi hermano regreso hace seis meses después de estar todo un año en la mansión Licandro, el ya no es el mismo y no me dice por qué y para colmo ahora me estoy resignado a que dentro de unas horas estaré en camino a vivir un año con los licandro igual que mi hermano, oficialmente es la destrucción de mi felicidad.
Casa Darkur.
— Porque rayos tengo que ir con esos licandro que ni conozco, pero todo esto es culpa de mi torpe familia, si no tuvieran esa obsesión por los licandro no tendría que dejar de vivir en mi casa un año — se quejo Tanalia muy enojada.
Todos los Darkur se quedaron callados, fingiendo como que la cosa no era con ellos. Tanalia rodo los ojos, típico de su familia.
— Hija yo tampoco quiero que vayas pero es una Orden del Consejo de Vampiros — hablo un alto hombre de cabellos café oscuro y ojos rojizos oscuros, su ropa era oscura y al parecer era el padre de Tanalia aunque parecía tener 35, claro, era una vampiro. El realmente no quería que su hija fuera ahí en especial después de…
— Si, es que tú no puedes decirle que no al torpe consejo — se quejo un joven un poco mayor que Tanalia, el joven tenía el cabello negro y ojos iguales a los de su padre o quizás hasta más oscuros.
— Todavía te odia por mandarlo a la casa de los Licandro, papa — comento Tanalia, ella no lo decía del todo cierto, se refería a que estaba enojado.
El hermano mayor de Tanalia, Marcus, había aceptado ir sin problemas a ese lugar porque no le veía algo malo pero por como volvió todos jurarían que él se arrepentía con el alma de haber aceptado pisar la Mansión de los Licandro.
— Sí, me doy cuenta — acepto muy a su pesar el líder de los Darkur. Su hijo nunca más fue el mismo desde que el cometió ese error que ahora hacia que se planteara la posibilidad de que jamás volvería a ver a su hijo tan alegre como antes de irse.
— Hija, ¿ya empacaste todo para tu visita con los licandro? — pregunto una feliz mujer de cabellos anaranjado intenso, seguro su madre.
— ¿Mama porque estas tan feliz? — le pregunto Tanalia a su madre extrañada por su comportamiento, la enviaban al matadero y aun asi ¿estaba feliz?
— Las peleas entre esta y esa familia ya me hartaron — respondió recordando el fastidio por el odio sin sentido entre su esposo y el líder de los Licandro.
“Ah” dijeron padre e hija a unisonó, la esposa y madre los había asustado.
Sahara de Darkur frunció el seño con fastidio.
— Odio cuando se ponen de acuerdo para responder lo mismo, dejaran de ser padre-hija — se quejo molesta.
— ¿Tanalia cuando te vas? — pregunto Marcus Darkur curioso.
— En una hora — contesto deprimida.
— Ven, acompáñame — le dijo.
— Ok hermano — le contesto siguiéndolo.
Caminaron hacia afuera de la “pequeña casa” unos minutos hasta llegar a un jardín y se sientan en un árbol que se haya retirado de todo.
— ¿Qué hacemos en tu lugar preferido, Marcus? —
— Quédate aquí hasta que tengas que irte — le pidió, la iba extrañar y como no si era su hermanita.
— Contigo —
— Hmhu — el asintió.
— Ok —
— Tanalia — la llamo.
— ¿Qué? — lo miro.
— Te voy a extrañar hermanita — soltó y ella le sonrió.
— Yo también —
Ambos hermanos se quedaron hasta que termino su última hora juntos, después regresaron a la “casa” por el equipaje de ella y ahora estaban en la entrada despidiéndose de ella.
— Papa será mejor que no sea tan malo ese lugar — comenzó — o ya verás cuando regrese — Lo amenazo, asi era Tanalia, cero chica débil y frágil.
— Pero porque yo, si fue el consejo el de la idea — se quejo el hombre “adulto”.
— Pues tú aceptaste, así que tú me las pagas — concluyo.
— No es justo — se quejo de nuevo el hombre adulto.
— Quieres dejar la tontería Ilian para que nos podamos despedir de Tanalia — lo regaño su esposa, Ilian Darkur a pesar de ser el líder de su clan era el hombre más infantil del mundo si quería.
— Adiós Tanalia, te voy a extrañar — le dijo un atractivo chico de su misma edad y cabello café.
— Adiós Arcus y yo también te voy a extrañar — Tanalia sí que lo iba a extrañar.
— Adiós primita linda, oye me avisas si hay chicas lindas en esa ciudad — se despidió el que al parecer era el primo de Tanalia, un chico un poco mayor que ella y menos que Marcus, tenía el cabello plateado aunque casi parecía blanco y la piel clara la de Tanalia era un poco más oscura.
— Adiós primito perver, y si, te aviso si veo — le contesto su inusual despedida.
— Te voy a extrañar — soltó el y como no si era su primita preferida la que se iba.
— Yo igual — era su primo divertido, como no extrañarlo a él y a su divertida forma de ser.
— Hija ya se te hizo tarde, ni modo pero ya no pues seguir despidiéndote de todos como quieres — le dijo su madre sin muchos ánimos.
— Está bien, adiós mama — se resigno.
— Adiós, cuídate, y haber si te consigues un lindo novio haya — le dijo con mas animo.
— ¡¡Por supuesto que No!!! — gritaron Ilian Darkur y Marcus Darkur, el padre y el hijo, “maduros”.
— Papa hicimos un trato, cuando cumpla 16 ya puedo tener novio y tú no te metes en mis asuntos — le recordó.
— Pero faltan unos días para que cumplas dieciséis — se lamento el vampiro “Maduro” y “Adulto”.
— Ya lo sé — dijo con felicidad marcada en el rostro, a Ilian no le hacía feliz la idea.
— Tanalia, iré a visitarte — le dijo Arcus — ))ningún idiota me la va a ganar por mas lejos que este de mi(( — dijo en su mente.
— ¡Enserio! ¡Qué bien! — dijo —así no me sentiré tan sola, en especial porque no creo que Marcus quiera poner ni un pie en la casa de los licandro — miro a su hermano.
— Quizás te visite en u-unos seisiete u ocho o nueve meses —
— De verdad tu ni volviendo a nacer pisas la casa de los licandro, ¿cierto? — le pregunto a su hermano.
— Claro que, si —
— Bueno ya me voy a mi destino cruel que me consiguió mi padre — se ríe.
— Oye! — se queja el insultado.
Tanalia se despide con la mano de todos los que estaban en la entrada para decirle adiós y se sube a un auto negro el cual la lleva a la estación de trenes. Sube a su tren y comienza su viaje.
— ¿Me pregunto cómo será mi vida junto a los licandro?, ¿o como serán ellos?, ¿les caeré bien o mal? — dijo pensativa — ¡no es justo!, yo ni siquiera planeaba participar en la guerra entre los darkur y licandro cuando todavía estaba y ahora estoy en un tren hacia vivir junto con ellos, no es justo — se quejo.
Una media hora después Tanalia llega a su destino y toma un taxi que la lleva directo a la mansión de los Licandros.
Tanalia baja del auto y se encuentra con una de las casas más lujosas que jamás hubiera visto y que fuera el atardecer no ayudaba, sin duda era una mansión digna de ser fotografiada.
— ¡Wow esta mansión es muy hermosa!, ¡que linda es!, los licandro seguro pueden definirse como gente rica y engreída, ojala que solo me este imaginando lo de engreída — se va caminando hasta la casa de los licandro y abre la inmensa puerta.
Al entrar ve a los habitantes de esa casa, los jóvenes licandro la miraban con indiferencia y en forma que si la mirada matara Tanalia ya habría muerto, en especial un chico escondido entre las sombras en un lugar apartado en la oscuridad de la habitación la cual tenía sus cortinas inmensas cerradas.
— ))Ah con que este es el amor que sintió mi hermano, genial(( — pensó Tanalia con sarcasmo.
— Hola, tú debes ser Tanalia Darkur, yo soy Leo, el líder de los Licandros — le hablo un hombre de unos 35 años y cabello tan claro que parecía blanco al igual que su piel.
— Sí, soy yo — respondió — y oiga ¿la mirada no mata verdad? porque si me siguen mirando así seguro que no me salvo — pregunto.
— Ustedes enserio me sorprenden, primero les caía muy mal el anterior visitante y luego se llevaban bien con el... — a Tanalia le empieza a interesar la conversación cosa que no pasa desapercibida por los licandro jóvenes — ...y ahora otra vez están haciendo lo mismo, quien los entiende, dejaran de ser hijos de sus padres — termino.
Todos los Licandro miran hacia otro lado como si la cosa no fuera con ellos, Tanalia comenzaba a creer que esta familia era gemela perdida de la suya.
— ))Mi hermano era su amigo entonces porque odia tanto este lugar(( — pensó sorprendida.
— ))¿Qué rayos querrá?, es una darkur seguro tiene un plan tras esa linda cara, ¡oye idiota! ¡en que estás pensado! ¡deja de mirar lo linda que es y ponte serio!, pero es tan difícil, si existen los ángeles, creo que ella es uno, ¡ya debó dejar de mirarla en esa forma!, es una darkur, por más preciosa que sea no me voy a fijar en nada de ella, ha pero es tan linda, no!, ya imbécil! ¡deja de mirarla!, ¡concéntrate!(( — pensaba un chico de cabellos plateado claro escondido entre las sombras.
— Oiga, ¿quién es ese que esta escondió ahí junto a la esquina? — le pregunto Tanalia al líder de los Licandro, el se sorprendió.
— Es increíble — dijo asombrado “quien sabe por qué” como pensó Tanalia.
— Eh? —
— Eres la primera persona en mucho tiempo que se da cuenta de la presencia de mi hijo Eitan, nadie lo había hecho desde hace mucho, ni siquiera los que viven aquí — respondió y Tanalia comprendió…menos.
— ¿Por qué? —
— Mi hijo es muy reservado y a él le gusta ser pensativo, no le interesan mucho las cosas a su alrededor y por eso su presencia casi no es notada ya que está metido en su mundo e ignorando a los demás — contesto.
— Y ¿cuántos años tiene? —
— 17 —
— Ah, es un año más grande que yo —
— Tienes 16 —
— No pero los cumplo en poco tiempo —
—Aah, mira ven, acompáñame a que te muestre donde dormirás y luego te mando a alguien para que te avise que cenaremos — le dijo.
— Ah, bien — dijo — ))será muy serio y reservado y todo lo que quieran pero eres realmente lindo, Eitan(( — pensó mirándolo.
Ambos se van por un corredor alejándose de los demás.
Unos minutos más tarde el líder Licandro habla.
— Y ¿Cómo ah estado tu hermano, pequeña? — pregunto dubitativo, como si quisiera hacerlo y a la vez no.
— A bien, supongo que dentro de lo que cabe — dijo recordando lo que ahora era y lo que antes fue.
— ¿Tú sabes lo que paso?, Ilian no me dijo si sabias — le pregunto dejándola sorprendida, algo había pasado, ¿Qué?
— No, ¿de qué habla? —
— De lo de Marcus, pero si Ilian no te los conto no te lo contare yo, solo aquellos que desde un principio estuvieron enterados pueden saberlo pero los demás no, ese fue el trato con tu padre — respondió dejando mas pensativa a Tanalia, había un secreto sobre el porqué su hermano estaba asi, sin duda ella lo encontraría, para eso había venido.
— Entonces hay una razón para que mi hermano ya no sea tan alegre como antes — dijo pensativa y no se dio cuenta que eso lo había susurrado, el Licandro a su lado mostro una cara de pena al escucharla o más que de pena de culpa.
— Bueno, llegamos, esta será tu nueva habitación — dijo animado — y ahí está todas las estúpidas especificaciones de Ilian — dijo enojado y Tanalia entendía porque, su padre había puesto todas sus cosas como a ella le gustaban pero en una exageración muy grande, debió ordenárselo a el señor leo y por eso el estaba enojado, porque los caprichos de su padre siempre eran exagerados ella debía de admitirlo.
— Perdón por las molestias que le causo mi padre y si lo hizo enojar mucho — se disculpo.
— Está bien — acepto — instálate y es que aun te falta algo por instalar — dijo recordando que tuvo que cumplir el capricho de su “ex” enemigo — y después mandare a alguien que te lleve al comedor para cenar.
El se fue y Tanalia entro a su “Cuarto”.
Tanalia comenzó a desempacar su cosas y se puso a escuchar música con sus audífonos hasta que un rato después llego una sirvienta que la condujo hasta el comedor.
Noche. Comedor de la familia Licandro.
Tanalia entra al comedor y se sienta en una silla, había muchos lugares vacios asi que decidió sentarse en uno sin muchos Licandro cerca.
Apenas ella llega todos se quedan en silencio.
— Groseros — se quejo ella.
Todos los Licandro hacen los locos, como que el comentario no era para ellos. Nadie vuelve a hacer ni el más mínimo sonido en toda la cena.
Ella se va enojada y molesta hacia su cuarto.
“Nuevo” Cuarto de Tanalia.
— Ah, esto va a ser horrible, yo no quiero vivir aquí un año — dijo deprimida.
Eitan se puso a pensar, y como no si estaba junto a la puerta del cuarto de Tanalia espiando.
— ))Creo que no debimos juzgarla sin conocerla, de aquí en adelante me tomare un tiempo para conocerla mejor(( — se dijo a sí mismo — ))¡rayos todavía sigo pensando en lo linda que es!, ¡por demonios no dejo de hacerlo!(( — se quejo para sí mismo.
FIN DEL CAPITULO 01
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~ Destrucción de la Felicidad ~
By Blue Rose [Lyzz]

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