Y ahí estaba yo, atrapada entre la espada y la pared, mi novio o mi amigo, el patán o el que me defendió, como decidirse pensaba en ese momento ahora creo que era muy idiota o quería hacerlo, era muy obvio que mi idiota patán ni se merecía nada ¿no? Con un demonio a veces me pregunto cómo es que tengo ideas tan absurdas, bueno hice lo que toda torpe e indecisa chica haría, rogar que dejaran de pelearse y suplicar. Pero ellos no paraban, seguían del mismo modo, golpeándose y insultándose, y todo había comenzado por una simple razón, Leo oyó a los amigos de mi novio Allen decir cosas de mí, como que me pasaba por hacer esperar a Allen y que era una mojigata y esas cosas, Leo lo escucho y se enojo con Allen porque no me defendió, cosa que me duele un poco, y asi se comenzaron a gritar y luego ya estaban asi, yo llegue después y me contaron todo lo que paso, Leo era un gran amigo, pero ahorita no tenía tiempo para pensar ni en que Allen no me defendió ni en que Leo me defendía exageradamente, se tenían que separar y ya, unos minutos mas después llegaron unos amigos de Allen y de Leo a detenerlos y luego llego el enojo que menos quería, el que iba hacia mí.
Como demonios sales con ese idiota Sora, me dijo Leo muy enojado, es que una o dos veces se me había salido decirle que ya no lo golpeara y ahora mi amigo estaba enojado por mi falta de dignidad.
Eso no te incumbe idiota, le dijo Allen con mucha burla, cosa que no entendí.
Soy su amigo y me preocupo por ella, además que estabas haciendo eh, dejando que insulten a tu novia en tu cara y ni mostraste interés, grito mi amigo ya arto de la extraña forma de comportarse de mi novio.
Ya está bien Leo, si tengo dignidad, solo quería que pararan, le dije calmándolo, mi “novio” cambio su rostro por uno levemente enojado pero Leo y yo nos
fuimos antes de que el digiera algo, en estos momentos matar a Allen no sonaba tan mal, de verdad nada mal, de solo pensar en mi malnacido novio ardía en cólera, bueno sería mi novio hasta que pronto lo dejara al cuerno con que no era nadie para dejar al guapísimo Allen Cornell, no me dejaría humillar incluso si había tenido mucha suerte de que el mismísimo Allen Cornell se fijara en mi, ahora con mi orgullo y corazón heridos eso me daba lo mismo, definitivamente lo mismo. Leo me arrastro tomándome de la mano lejos de Allen hasta pararse ya lejos pero aun en la escuela.
Me alegra que recapacitaras, ese idiota no se merecía que lo perdonaras, dijo mi amigo muy aliviado y podría decir ¿feliz?
Y como querías que lo perdonara si le restregó a medio mundo que yo ni le importaba, me queje, obvio que no lo perdonaba y el sonrió y luego me llego la curiosidad.
¿Y porque me defendías asi?, le pregunte confusa.
Bueno siempre te oigo decir lo mucho que te gusta y entre mas lo recordaba más me enojaba, me respondió y yo me sentí un poco avergonzada.
A bueno, gracias, le conteste toda nerviosa, quien me mandaba a tener tremenda bocota y después de que me defendió, pensé completamente de acuerdo en que era idiota.
Vas a terminar con el ¿no?, me pregunto de repente y suspire.
Si, voy a terminar con él, le conteste ya más triste.
Perfecto, te mereces algo mejor, me dijo de lo más normal del mundo, a Leo no le caía bien Allen pero ahora sí, ya había caído de su gracia.
Y qué esperas para decirle, me pregunto serio, temiendo que quizás lo dudara pero no lo hacía.
A que le curen las heridas y se calme quizás, le respondí un poco enojada por su desconfianza, yo creía que era obvio, ¿o quieres que vaya ahorita a que me grite?, le dije recalcando la ironía por si me quería decir si.
Bueno, perdón, se disculpo apenado y yo sonreí.
Se lo diré a la salida y espero que me vaya bien, le dije toda nerviosa.
Y un rato después asi estaba, nerviosa, esperando en el portón de la salida pero. . .
¡Qué demonios hacías largándote con ese!, me grito mientras me volteaba de un tirón a que lo mirara, respóndeme!!, me grito aun mas enojado, es que Allen se hacía o era tonto.
Pues simple, ya no quiero ser tu novia, le dije muy decidida, quien me diría que la decisión se me iría por la borda después.
¿Qué? ¿Por qué?, me dijo confundido y luego cambio a enojado y reclamo, ¡es por ese idiota!, ¡por el no!, solo porque se peleo por ti.
No, el es mi amigo y solo eso, además que poco me conoces como para saber que yo no me quedaría con un chico solo por eso, ¡torpe!, no quiero seguir siendo tu novia porque te importa un bledo si tus amigos me insultan en tu cara, le recrimine muy enojada. El puso una cara extraña indescifrable.
Ah, eso, dijo tan ligero como si no hubiera hecho nada, es solo su opinión de ti, no veo cual es el problema, siguió y yo me sorprendí, nada pero si él hasta se peleo con Leo y seguía sin importarle.
¡IDIOTA!, le grite y me voltee dispuesta a irme.
Espera, me dijo tomándome del brazo, me voltee solo para fulminarlo con la mirada por su estúpida sonrisa, ya, tampoco es mentira, soltó y yo quería estrangularlo, como se atrevía el idiota ese, todo el amor se me esfumo a algún lado de donde no tenía planeado sacarlo.
Pues aun no te has acostado conmigo ¿no?, entonces no es mentira, me dijo el idiota.
Ya sé que no lo es pero si te importo un mínimo, al menos me hubieras defendido pero resulta que fue Leo que es solo mi amigo al único que le importo, le reclame.
Pero ese idiota no es el que te gusta, dijo mi idiota arrogante.
No y no se a que viene eso pero ese es el punto, el no es mi novio y aun asi me defendió y mi novio que si debía hacer algo, ¡No hiso nada!, reclame aun mas furiosa, se hacía idiota o realmente lo era el estúpido ese.
Pues más que prestarle atención me enfado, no lo vi como un insulto a ti si no a mí, ¡Esperen!, ¿qué?, ya me confundió, me restregaban en la cara que tu no me habías dejado hacerlo aun y ellos ya, pero intente ignorarlos, se explico, casi le creo pero me dejo una gran duda.
¿Y porque golpeaste a Leo?, le solté y el frunció el seño al oír justo ese nombre.
Porque no me gusto nada que te defendiera asi, creo que le gustas, ya de por si estaba molesto y me gritaba, solo creció mi furia, soy hombre, normalmente cuando me enojo demasiado me pasa eso, dijo y como que medio le creía medio desconfiaba.
A Leo no le gusto exagerado, le dije.
Y entonces que, mágicamente se peleo con otro por una chica, dijo y yo suspire.
Solo pensó que te burlabas de mí pero que en realidad no te importaba en lo más mínimo, le explique y creo que lo entendió.
Ah, espera, ¿pensó?, ¿significa que me crees y ya me perdonaste?, me pregunto, parecía feliz y eso me agrado.
Bueno, sí, pero antes debo preguntarte algo, le dije tímida y el asintió, ¿te molesta que aun no quiera hacerlo?, pregunte.
No, claro que no, de ninguna manera, se apresuro a decirme.
¿De verdad?, pregunte y asintió.
¿Lo perdonaste?, me pregunto Leo incrédulo y yo asentí, los tres estábamos sentados en un largo sofá de mi casa viendo televisión.
Si y que, dijo Allen de mal modo, Leo no le agradaba.
Que me caes mal, contento, y Leo le siguió el juego a Allen.
Tú tampoco eres mi persona favorita, y contraataca Allen.
Cállense mejor quieren, los interrumpí.
Bien, dijeron los dos.
Pero pobre de la que se case con él, dijo Leo.
Seguro será amigable, dije yo.
¿Y tu esposo?, pregunto Leo.
Lindo, respondí.
¿Cómo me caerá?, Pregunto Leo siguiéndome el juego pero yo no jugaba, lo afirmaba.
O muy bien o muy mal, respondí.
¿Cuando me llevare bien con Allen?, pregunto aguantándose la risa.
Como en un mes, respondí.
IMPOSIBLE, dijeron los dos incrédulos, fue curioso.
Es aun más curioso que ellos son los mejores amigos, Allen es mi esposo y todo fue como lo predije, es divertido que por un curioso encuentro los tres nos lleváramos tan bien desde ese entonces.
FIN
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~ Curioso ~
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